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Puente de Bubas

Puebla es considerada como una ciudad colonial llena de historia. Un ejemplo de esa mágica historia es el Puente de Bubas, que hasta el siglo XX era solo un mito sobre una serie de caminos subterráneos del siglo XVII.

Esto solía ser una leyenda contada por nuestros antepasados. Sin embargo, durante un rescate de estructuras subterráneas en 2015, fue hallado un antiguo vestigio que funcionó para cruzar el río San Francisco, el principal cauce de agua de la época que conectaba los suburbios con el corazón de la ciudad.

El mito de que la ciudad de Puebla fue construida sobre un río es más que cierto, pues dicho cauce fue entubado y los restos del puente permanecieron enterrados debajo de una casa antigua.

El nombre de Puente de Bubas se debe a que llegaba hasta un hospital atendido por la orden de los franciscanos, en el que atendían a los enfermos de la peste bubónica, en aquellos tiempos conocida como peste negra.

Además, este pasadizo subterráneo marcaba la distinción de clases sociales. Aquellos que vivían en el Centro Histórico eran familias acaudaladas, mientras los que cruzaban pertenecían a las clases menesterosas de la época.

Durante el rescate que hizo la gerencia del Centro Histórico, hallaron el escudo original de acceso a la ciudad del siglo XVII, tallado en piedra y que fue asignado por la corona española en 1790, así como una tienda o estanco de caballos donde los viajeros se detenían a cambiar sus herraduras y lavar a sus caballos y carretas antes de ingresar a la ciudad con el fin de no contaminarla con la enfermedad bubónica.

Del mismo modo, en este espacio, que actualmente se ha convertido en un punto revelador de la historia de Puebla, se colocó una sala introductoria que detalla la importancia del sistema de ríos y agua, así como el valor que tenían el control de la ciudad española y los barrios indígenas.

Dichos vestigios han llamado la atención tanto de poblanos como de turistas de todas partes del mundo, ya que a diario recibe alrededor de 800 personas y durante los fines de semana hasta 3,000, además de que aumentará su afluencia cuando sea abierto a las escuelas.

Aunque muchos han señalado que Puebla es una ciudad española desde su fundación, tomó dicho nombre después de Bubas, ya que antes eran ciudades indígenas.

Otro nombre que recibió fue Puente de los Soldados, en 1745, ya que se ubicaba sobre la calle inmediata el Cuartel de Dragones de la Guardia Virreinal. También, a lo largo del siglo XVIII, se le llamó Puente de Carrillo o de Apresa, por el obraje de ambos apellidos.

Asimismo, se estableció como el Mesón del Toro o Torija. Cien años después, se le dieron tres nombres: Torija, del Toro o de Apresa. Según versiones de historiadores, en 1856 fue nombrado como el Puente de Motolinía, en honor a uno de los fundadores de la entidad.

Historia

Durante la época prehispánica existió una cosmovisión agro-pluvial basada en: agua, maíz y tierra, elementos presentes en los mitos de creación, los rituales y la religiosidad. En el nuevo sistema colonial los ríos y las fuentes acuáticas se convirtieron en propiedad de la Corona y del Ayuntamiento utilizándose en beneficio de las distintas industrias de la naciente ciudad y distribuyéndose en la urbe en forma desigual.

De Almoloyan a San Francisco

El río que atravesó la ciudad fue nombrado Almoloyan que en náhuatl significa “agua que brota”. A partir de la época colonial se le llamó San Francisco. Los ríos que enmarcaron el valle: Atoyac (agua que corre) y Alseseca (agua fría) no modificaron su nombre nativo mientras que el de San Francisco alternó entre el náhuatl y el español adquiriendo la identidad mestiza de la metrópoli.

Río y división socio-étnica

La diversidad étnica en Puebla siempre ha sido una constante. La mano de obra indígena fue fundamental en su edificación y ante la gran población nativa que superaba a los europeos, las autoridades decidieron ubicar los espacios para que habitaran los indígenas lejos de la traza destinada a los españoles. Uno de los límites naturales de esas zonas fue la parte oriental del Río San Francisco.

Los puentes

El Río San Francisco siendo límite natural de la ciudad al Oriente, generó la necesidad de establecer instalaciones de comunicación terrestre entre Puebla y los barrios de El Alto y Analco. Esto se logró mediante la construcción de puentes. De los nueve puentes edificados sobre el Río San Francisco, el Puente de Bubas (levantado en 1682) y el Puente del 5 de Mayo (10 Oriente y Boulevard 5 de Mayo), fueron los más importantes, no sólo comunicaban la ciudad con los barrios populares sino que eran las dos entrada más importantes a la Puebla de los Ángeles en la ruta de Veracruz a la Ciudad de México.

Agua dulce y agua azufrada

Diferentes documentos indígenas y españoles señalan la presencia manantiales de agua dulce y agua azufrada. Los primeros se utilizaron para abastecer a la población. Los de agua azufrada, característicos en el valle por la cercanía con el volcán Popocatépetl fueron aprovechados para el riego de huertos y campos agrícolas y se le atribuyeron propiedades curativas y medicinales.