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Ex Hacienda de Chautla

Ex Hacienda de Chautla

La Ex Hacienda actualmente funciona como atractivo turístico donde se puede pasar un día al aire libre en un escenario de película, en un espacio con amplios jardines de estilo inglés, senderos boscosos, una capilla, un museo y una cocina de talavera poblana, donde por momentos parece que se puede viajar en el tiempo y ver cómo funcionaba este feudo que tenía su propia cárcel y que contó con la primera planta eléctrica del continente americano.

Las características y riqueza del valle de San Martín Texmelucan, así como su localización estratégica, propiciaron el establecimiento de varias haciendas que, junto con la ex hacienda de Chautla, tuvieron un papel importante en la economía de la región. Las haciendas alcanzaron su mayor auge en los siglos XVIII y XIX pero fue durante el porfiriato que el número de haciendas aumentó notablemente entendiendo el término hacienda como posesión de bienes y riqueza material, son propiedades donde se conjuntaban la posesión y el dominio de recursos naturales, la fuerza de trabajo, el mercado regional y local.

Esta ostentosa construcción dentro de lo que es la Ex Hacienda de Chautla esconde grandes historias, mismas que las personas han distorsionado a lo largo de los años.

En 1777 Manuel Rodríguez Pinillos y López Montere obtienen el terreno donde la actual Ex Hacienda se ubica y años más tarde la hacienda es heredada a la Marquesa Soledad Gutiérrez de Rivero Martínez y Pinillos.

La marquesa contrajo matrimonio con el inglés Tomás Gillow pero no permanecieron mucho tiempo juntos ya que ella murió. Después de la muerte de la Marquesa, su hija de nombre Mara y Zavalza y Gutiérrez heredó la fortuna de su madre la cual constaba de innumerables riquezas, entre ellas la hacienda. Pero no todo quedó ahí, Mara contrajo nupcias con su propio padrastro y de esta unión nació el nuevo heredero, Eulogio Gregorio Gillow.

En 1898, cuando la madre de Eulogio murió y este heredó la hacienda se encargó de renovarla con energía eléctrica, construyó jardines, un lago artificial y el famoso castillo; con todos estos cambios, el lugar se convirtió en un pequeño Versalles.

En el año de 1914, durante la revolución mexicana, la hacienda de entonces 6 mil hectáreas fué expropiada y después de 8 largos años esta fue devuelta a Gillow por el presidente Álvaro Obregón con solamente 150 hectáreas.

En el mismo año en que Gillow recuperó su hacienda él murió dejando la herencia a un sobrino el cual vendió la propiedad a la Secretaría de Defensa. En 1984 y después de andar rondando en manos de varios dueños, fue adquirida por el Instituto para la Asistencia Pública de Puebla. Años más tarde, este lugar se nombró como actualmente lo conocemos y se convirtió en un atractivo turístico.

Actualmente la hacienda ha sido restaurada y puedes rentar algún espacio para acampar, tomar un paseo en lancha o contratar la visita guiada.

Uno de sus principales encantos es un pequeño castillo del siglo XIX, que se ubica en el centro de un lago artificial, construido con tabiques rojos y resguardado por cuatro torres con aplicaciones en color blanco. Es famoso por haber sido escenario para la filmación de películas, series, telenovelas y videos musicales.