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Pan de Muerto

El origen del Pan de Muerto se sitúa en la época de la Conquista, el cual fue inspirado por rituales prehispánicos cuando se practicaban los sacrificios humanos y que hoy en día es uno de los mayores representantes del Día de Muertos y de los componentes más importantes de las ofrendas.


La creación de este pan se dio gracias a que los españoles encontraron muy violenta esta práctica, por lo que sugirieron se preparara un pan de trigo cubierto de azúcar roja, el cual simulaba el corazón de las doncellas sin llegar a los extremos donde de verdad éstas tuvieran que perder la vida.


Se sabe que en Mesoamérica se preparaba un pan de amaranto molido que, después de mezclarse con la sangre de los sacrificios, se ofrecía a los dioses, siendo estos los primeros indicios del Pan de Muerto, mismo que se ha ido modificando hasta convertirse en lo que conocemos hoy en día.


El círculo que se encuentra al centro simboliza el cráneo del difunto y las tiras realzadas que se cubren alrededor son la imitación de los huesos que conforman el cuerpo humano; en algunos casos se llega a agregar esencia de azahar, la cual evoca el recuerdo de los difuntos.

Datos sobre el Pan de Muerto

  1. El pan de muerto ha sido parte esencial de las ofrendas de muertos en México desde la época prehispánica. La tradición de esperar a los muertos con una rica comida es más antigua de lo que muchos podrían pensar.
  2. El pan se aromatiza con flores de azahar o con esencia de naranja. Esto se relaciona con la creencia de que los muertos sólo pueden reconocer los lugares por el olor de las flores, la luz de las velas y los colores brillantes.
  3. En la época prehispánica se elaboraban figuras de amaranto, estando muy relacionadas con la sangre y los sacrificios a los dioses. A la llegada de los españoles, se sustituyó el uso del amaran-to por el trigo. Este es el origen del pan de muerto como lo conocemos actualmente.
  4. En algunas regiones de México, el azúcar del pan de muerto se tiñe de rojo para recordar la sangre que representaba el “pan” de amaranto que se ofrecía en las ceremonias.
  5. En la Mixteca poblana, el azúcar del pan se tiñe de rojo en las ofrendas dedicadas a los adultos y se mantiene blanca en las ofrendas de los niños.
  6. Lo más típico es que sean cuatro huesos, representando los cuatro rumbos del universo. Aunque se me ocurre que también podría ser una representación de las cuatro eras, con la bolita representando el quinto sol, que es la era en la que vivimos.
  7. Algunas personas piensan que la forma redonda del pan representa el universo o la vida como un ciclo.
  8. En algunas regiones del centro de México, la forma del pan le deja menos trabajo a la imagina-ción, ya que consiste de una figura humana con los brazos cruzados sobre el pecho y cubierto de azúcar.
  9. Las comunidades otomíes del Estado de México hacen panes en forma de cajitas que representan ataúdes.
  10. En Oaxaca, el pan de muerto no es más que una versión gigante del tradicional pan de yema. Este pan incluye una figurita que representa el alma del difunto.
  11. En 2003 la UNESCO declaró el Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Según la declaración es «…una de las representaciones más relevan-tes del patrimonio vivo de México y del mundo y una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país en la que el pan de muerto tiene un papel principal”.

Ingredientes:

• 500 gramos de harina
• 2 huevos
• 180 gramos de mantequilla
• 150 gramos de azúcar
• 1 taza de leche
• Ralladura de naranja
• 2 pizcas de sal
• Dos cucharadas de extracto de vainilla líquida
• 15 gramos de levadura seca instantánea

¿Cómo hacer pan de muerto?

  1. Para comenzar, precalienta el horno a 200°C y deja a fuera la mantequilla para que se haga más aguada. En una olla, pon a calentar 36 mililitros de leche cerca de un minuto, ya que debe estar tibia.
  2. Coloca la leche en un recipiente, agrégale los 15 gramos de levadura seca instantánea y revuelve. Añade dos cucharadas de harina y mezcla hasta que tenga una consistencia. Incorpora tres cucharadas de azúcar y revuelve para que la levadura comience a fermentarse. No importa si la consistencia queda muy aguada o más dura. Ponla en un lugar donde le dé el calor del horno, lo que hará que la masa empiece a crecer.
  3. Esparce la harina restante en tu mesa de trabajo; luego dale forma de rosca, en la parte del medio agrega azúcar y revuelve con tus manos. Añade las dos pizcas de sal y la barra de mantequilla aguada, mézclala hasta que se junte con la harina.
  4. Ahora sumarás los huevos y revuelve con un dedo. Poco a poco, pon leche y comienza a darle forma, hasta obtener una masa. Si todavía te queda harina en la mesa de trabajo, añade un poco de leche para que tenga forma. Agrega la ralladura de la naranja, por lo que debes rallar la cáscara de la naranja hasta que se vean blancas y añade dos cucharadas de extracto de vainilla. Amásala por cinco minutos o hasta que obtengas una masa con mantequilla, un poco grasosa y con olor a naranja.
  5. Extiende con las manos la masa e incorpora la otra masa que ya se infló por la levadura y el calor. Méz-clala, dale golpes fuertes contra la mesa, esto hará que la masa se llene de aire y se enfríe, hasta que la masa deje de estar chiclosa y ya no se pegue en la mesa.
  6. En una bandeja con teflón, en caso de no tener una, unta un poco mantequilla a la bandeja de metal. Separa una bolita de la masa, o sea una media taza de masa. En la base esparce poca harina para darle forma a la bolita de masa y después la colocas en la bandeja. Corta otro pedazo de masa y forma un tubo con la masa y con los dedos separa para hacer los huesitos que irán encima de tu bola de masa. Así le haces hasta que se acabe la masa.
  7. La bandeja en donde tengas los panes de muerto, ponla encima de la estufa para que el calor del honor haga que se esponje, pero tápalos con un plástico para evitar que se pongan duros. Déjalos reposar ahí por una hora.
  8. Verás que los panes ya se expandieron. Después retira el plástico. Baja la temperatura del horno a 180°C y hornéalos por 20 minutos para que se dore por afuera. En un recipiente coloca una barra de mantequilla y derrítela en el horno de microondas. Saca los panes del horno y con una brocha barniza el pan con la mantequilla. En el plato donde pusiste la azúcar, sumerge el pan de muerto en la azúcar o espolvorea la azúcar en el pan.